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Castillo de Obano
Situado a dos kilómetros al norte de la población, a orillas del río Arba de Biel, el nombre de Obanos se menciona por primera vez en un documento del Cartulario de Siresa del año 978, aunque es dudoso que se refiera a este castillo. En el convenio de herencia entre el infante Pedro I y su hermano Fernando, firmado en Sos en noviembre de 1086, aparece una referencia segura al castillo de Obano de donde se deduce que lo mandó construir su padre el rey Sancho Ramírez, cuyo reinado comenzó en el año 1063.
Se construyó con finalidad militar para consolidar el avance de las tropas cristianas por el valle y preparar la reconquista de Luna y Ejea. Situado en una importante ruta, primero militar en la reconquista cristiana y posteriormente comercial que enlazaba el valle del Ebro con Huesca a través de las Cinco Villas, valle del Gállego y Ayerbe, la importancia del castro en ese momento queda patente por las numerosas veces en que el propio rey Sancho Ramírez aparece localizado en este castillo:
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- el 4 de septiembre de 1092 concediendo al Monasterio de San Juan de la
Peña las décimas de Monteluna y varias almunias como Yécra, Júnez,
Binies, Paduls, Hispaniés, Valpalmas, Libros, Erla, Fraxineto ...
- en agosto de 1093 entregando a su merino Banzo Azones terrenos para
edificar, poblar y cultivar en Luna, Iechar y Avago (San Juan de Abago en
el término de Agüero cerca de Júnez)
- 25 de agosto de 1093, resolviendo un litigio entre el obispo de Jaca y
la iglesia de San Pedro de Siresa. - el 9 de octubre de 1093 donando iglesias, términos y derechos al monasterio de San Martín de Biel.
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Por las descripciones del año 1094, Obano debió experimentar un gran auge y se ampliaron los edificios ante el aumento de moradores y la necesidad de atender el tránsito de gentes, llegando a disponer de su propio molino e iglesia consagrada a Santo Tomás apóstol. |
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Pasó a pertenecer a Luna tras su reconquista y la carta de población concedida por el rey Sancho Ramírez a la villa fue redactada en este castillo. El propio rey daba la Iglesia de Santo Tomás de Obano a San Martín de Biel y posteriormente pasaría al monasterio de San Juan de la Peña. El 24 de octubre de 1098 el rey Pedro I dona la cuarta parte de las décimas de Obano en el acta de consagración de la iglesia del monasterio de Leire. También se alude con frecuencia a Obano en los documentos de San Juan de la Peña e igualmente en el testamento de Alfonso I en 1131. |
![]() despoblado medieval de Obano |
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Hacia 1167 el castillo de Obano pertenecía a los templarios por donación de Alfonso II y era utilizada como torre de vigilancia en el camino de Ejea a Huesca. No figura en el testamento de don Artal de Luna fechado en octubre de 1289 pero entra a formar parte del patrimonio de la familia de los Luna ya que sí aparece en el testamento de don Lope de Luna, fechado el 10 de agosto de 1358, donde el primer conde de Luna lo dona a su hija la futura reina María de Luna y en un libro de cuentas de su esposo el infante aragonés Martín, futuro rey Martín I, fechado entre los años 1368 y 1376, aparece Obano con un censo de 20 personas. El castillo de Obano fue perdiendo importancia y poco a poco quedó despoblado. El abandono del lugar y el paso del tiempo llevaron la consiguiente ruina de sus edificios.
Los restos del castillo de Obano se reducen a una esbelta torre de planta rectangular que se alza sobre una base de piedras de unos tres metros de alto. Esta base esta prácticamente enterrada y solo es visible su parte superior. La torre tiene unos nueve por siete metros de planta y quince de altura, gruesos muros de casi dos metros de espesor, el remate almenado se encuentra muy deteriorado. Presenta numerosas saeteras y vanos de iluminación. La puerta de entrada está situada en alto, es muy estrecha, de forma rectangular por fuera y semicircular por dentro y sobre ella una ventana con sentador y antiguamente debió y tener un balconcillo de madera. En el interior, la torre está estructurada en cuatro plantas superpuestas y una azotea que se comunicaban entre sí por una escalera de caracol. La citada puerta de entrada está situada en la segunda planta ya que el primer piso es un sótano o almacén. Han desparecido las techumbres. Debió de tener una galería de madera que recorría el exterior de los muros de la torre en su parte alta. Se aprecian algunos restos del recinto fortificado que la defendía, lamentablemente utilizados para construir la casa de labor adosada a la torre. Algunos restos de sillares almohadillados en la zona central hacen pensar que la torre se pudo reconstruir con materiales procedentes de otra construcción anterior, posiblemente musulmana.
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