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Reconquista y repoblación en la villa de Luna y su entorno

 

La presencia cristiana en la zona de Luna data del año 938 cuando se cita a Españés como parte o avanzadilla de la línea fronteriza que iba desde Sos hasta Murillo de Gállego. En un principio se trataría de una torre de vigilancia sobre el cerro pero iría creciendo pues en 1082 tenía iglesia o capilla dedicada a San Pedro, la cual se cita en un documento de donación del rey Sancho Ramírez al monasterio de San Pedro de Siresa. 

 

Aunque el nombre de Obano aparece citado en el año 978, lo más probable es que la torre de Obano a orillas del río Arba se construyera a partir del año 1062 con el fin de hostigar al enemigo y apoyar el avance de las tropas cristianas por el valle. En el año 1086, ambos lugares, Obano y Españés, junto a Biel, aparecen en la dote de la reina Felicia.

 

Cuenta la leyenda que Sancho Ramírez, ayudado por la luz de la luna, reconquistó en 1092 Monte Mayor y pasó a llamarse Luna. 

El 4 de septiembre de 1092 el rey Sancho Ramírez donaba las décimas de Monte Luna a San Juan de la Peña y señalaba sus términos. 

ruinas del despoblado de Españés

Restos en Españés o Hispanies

Concretamente fue en el castillo de Obano, castro en el que aparece con asiduidad Sancho Ramírez, donde el citado rey redactó la Carta de Población concedida a Luna.

 

 

Tras la reconquista, el rey donó la iglesia de Luna al monasterio de San Juan de la Peña, cuyo abad Aimerico construyó el edificio. Pedro, obispo de Pamplona, concedió al monasterio pinatense la iglesia que había construido con todos los derechos episcopales a excepción de la consagración de clérigos.  

Al año siguiente, agosto de 1093, el rey Sancho Ramírez concedió los terrenos para edificar y repoblar en Luna, Yécada y Avago, a su merino Banzo Azones, conocido como Bacalla, quien se encargó de construir una torre defensiva, repoblar el lugar y roturar las tierras, debiendo entregar al rey parte de los frutos obtenidos. 

 

En octubre del mismo año, el rey concede la iglesia de Santo Tomás de Obano a la de San Martín de Biel. En el mismo documento se hace mención al poblado de Yéquera y su iglesia de San Clemente pero no a su castillo por lo que hay que suponer que fue edificado posteriormente.

En enero del año siguiente el rey Sancho Ramírez y la reina Felicia donan tierras y diezmos de varios lugares al Monasterio de San Juan de la Peña; de ambos documentos se deduce el auge experimentado en Obano ya que además de la construcción de una iglesia o capilla, en esos años se habría ampliado las construcciones e incluso disponía de molino.

 

El rey Pedro I regaló al monasterio de San Juan de la Peña una capilla real fundada en Luna en honor de San Nicolás. El 24 de octubre de 1098, este mismo rey efectúa donaciones en el acta de consagración de la iglesia del monasterio de Leire, figurando la cuarta parte de las décimas de Obano, Hispaniés y Lacasta entre otros bienes. 

iglesia del despoblado de Lacasta

Iglesia de Lacasta

 

A finales del siglo XI comenzó la construcción en Luna de la primera iglesia dedicada a Santiago y Santa Anastasia que fue consagrada en 1111 por el obispo mozárabe de Zaragoza, Vicente. La situación de la zona como frontera durante mucho tiempo dificultaba la repoblación y los reyes para atraer población concedieron privilegios y propiedades que otorgaron mucho poder a los señores de estas poblaciones como sucedió con la familia de los Luna que se convertirían en una poderosa dinastía. Estas circunstancias serían claves ya que determinan los rasgos de la zona que nace con una identidad propia.

 

La construcción en Luna de varias iglesias durante los siglos XII y XIII es indicativo de una población muy importante dividida en tantos barrios como iglesias. La existencia de necrópolis alrededor de las mismas indica su condición de parroquiales con cementerio propio para enterrar a los vecinos de su jurisdicción. 

 

Igualmente habría población en otros núcleos dependiente de Luna. Obano mantendría su actividad ya que en el siglo XII se instalaría una encomienda templaria. En Españés se mantenía en activo la antigua iglesia de San Pedro y se puede datar en esta época, principios del siglo XIII, la reconstrucción y ampliación del recinto defensivo junto con el aljibe subterráneo; las grandes dimensiones de la muralla, bordea toda la cima del cerro justo por encima de los acantilados, presupone una población activa y numerosa.

Otros núcleos que nacerían o se repoblarían como parte de Luna fueron:

Lacorvilla que formaría parte de la línea defensiva cristiana y que es la única población activa que se mantiene actualmente. 

Yéqueda que formaría parte de la línea defensiva cristiana durante el siglo XI

Aviago y Lacasta obtuvieron privilegios de Ramón Berenguer IV para labrar tierras en los términos de Luna, Aguero, Biel y  el río Gállego en un documento de 1283 lo que les confirma suficientemente pobladas a finales del siglo XIII. Lacasta nació alrededor del promontorio rocoso donde se ubica un castillo y una iglesia románica del s. XII que es probablemente cuando se repobló aunque el término Casta aparece junto a Españés y Agüero en un documento de donación al Monasterio de Siresa en el año 1086; Aviago se localiza actualmente en

tumbas indicando la situación de un antiguo despoblado

Restos del despoblado medieval
en Val de Libros.

Las Tenías y la Ruta, pardinas cuyas casas se edificaron sobre las rocas y que mantuvieron población hasta el siglo XVIII.

Júnez elevado sobre un promontorio rocoso con sus casa y muros de piedra que le dan aspecto de fortaleza.

La pardina de Miana, data de la misma época que Españés y debió pertenecer a la línea defensiva frente a Luna. Se despobló antes del siglo XVII.

El Castillo de Villaverde cuyo origen podría ser musulmán, del siglo X, como parte de la línea defensiva ante los cristianos.

   

Vital para el asentamiento de población en la zona fue su importancia militar en el avance para la conquista del valle del Ebro y en las comunicaciones entre la zona norte y el valle del Ebro con rutas que enlazaban con el Valle del Gállego, una por Españés, Júnez, Lacasta  y otra por Obano, La Ruta, Yecra.  

La reconquista de Zaragoza en 1118 hizo decaer el valor militar de Luna al quedar alejada de la nueva frontera pero se conservó como cabecera militar de cierta importancia en la defensa interior de la ruta por el valle del Gállego que enlazaba la montaña y el llano zaragozano.

 

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