Con base documental en el Cartulario del Temple de Huesca, la primera noticia de la orden templaria en la villa de Luna es un documento de 1153 que detalla la compra realizada por los templarios de Monzón de un solar de casas en el campo del cementerio, presumiblemente para construir la casa templaria.
El interés de los templarios por instalarse en Luna se basa en que la villa estaba en expansión y situada en una zona no muy poblada con grandes posibilidades de explotación agraria, lo cual queda reflejado en la solemnidad del acto de compra que se realiza ante todo el concejo de la villa y en el alto precio que la orden templaria pagó.
Si a la importancia que se dio al acto de compra se le añade la formación de una comunidad relativamente numerosa de templarios, se puede suponer la existencia de una casa de la orden templaria, es decir, la fundación de un convento templario, lo que también se deduce de la donación de una “tenda” situada frente a la iglesia de San Miguel a favor de la orden templaria.
En los documentos se cita un cementerio templario ya que algunas donaciones se hicieron en vida para asegurarse un enterramiento en el mismo. Sin embargo no hay menciones a la iglesia de la orden templaria, tal vez porque en general era normal que las comunidades "menores" tuvieran un pequeño oratorio privado y las grandes iglesias estuvieran en las encomiendas más importantes como Huesca, o tal vez porque Luna pasó pronto a depender de la encomienda de Huesca (a partir de los documentos de 1174 junto al comendador de la orden templaria de Luna se cita al de Huesca como “mayor” e incluso algunas donaciones de bienes ubicados y entregados en la casa de Luna es el comendador de Huesca el que los recibe).
De los documentos se deduce que en 1167 la orden templaria en Luna estaba perfectamente organizada con un comendador, un clavero y un mínimo de tres freires, además de que el numeroso conjunto de donados demuestra el alto prestigio alcanzado por la orden templaria que gozó del favor y la predilección de las grandes familias tanto en la localidad de Luna como en toda la comarca. Los bienes de esta casa templaria provienen de las donaciones que aportan un legado económico muy notable, proporcionalmente muy superior al de Huesca y otras localidades más ricas que Luna.
Queda constancia de diversas compras de campos, viñas, linares y otros bienes por los cuales se paga un precio tan bajo que más bien parece simbólico, pagando los precios más altos por los campos que disponían de riego; parece ser que fueron los propios templarios los que construyeron varias acequias como la del Soto o Valellas y el mencionado con asiduidad "azud del Temple". No consta en los documentos ninguna actividad económica concreta de lo que se deduce que la dedicación de los templarios de Luna era principalmente militar.
El centro militar templario estuvo ubicado en el castillo de Obano que, según la documentación, ya poseían en 1167 y como mínimo estuvo en poder de la orden templaria hasta 1194. Si bien tras la toma de Zaragoza disminuye la importancia estratégica de Luna en la reconquista del valle del Ebro, continúa siendo plaza militar de primer orden a nivel interno aragonés tanto en la defensa del valle del Gállego como en la ruta entre Huesca y Ejea por Obano y Yecra.
Esta dedicación militar puede ser la causa de que en los documentos relativos a la casa de Luna haya cierto interés en aparecer como orden templaria civil con alusiones a hechos políticos y en señalar donaciones de carácter militar como las de caballos ensillados y sus armas (en otras encomiendas como la de Huesca los datos son fundamentalmente económicos y no se registran estas donaciones de carácter militar).
fecha de publicación: 15 de marzo de 2005
Artículo original:
LA CASA TEMPLARIA DE LUNA Y SU DEPENDENCIA DE LA ENCOMIENDA OSCENSE
por
Ángel Conte Cazcarro